Guía de las Cataratas del Iguazú: lado Brasil

Lo que debes saber antes de tu visita

La Garganta del Diablo, lado Brasileño

Como todos los lugares mágicos, la Garganta del Diablo, guarda una leyenda ancestral que explica por qué un lugar tan hermoso tiene un nombre tan sombrío. Y es que este paraje salvaje e imponente simboliza la historia de amor entre una princesa y un príncipe guaraní. Un amor tan fuerte e intenso que desató la furia del señor del infierno y condenó a los dos tortolitos a estar siempre juntos pero sin poder tocarse. A ella, la convirtió en cascada y a él, en la vegetación que la rodea… pero a diferencia de los cuentos de Disney: ni vivieron felices, ni comieron perdices; como en la vida misma. Sea cual sea el motivo de su nombre, la Garganta del Diablo derrocha bravura y merece la pena sentirlo en primera persona.

CÓMO LLEGAR:

Tanto si estás alojada en Puerto Iguazú como si has plantado campamento en Foz (Brasil), la manera más barata de llegar es en autobus. Desde Puerto Iguazú, salen a diario y a cada hora desde la terminal de autobuses (situada en el centro del pueblo). El primero es a las 8:30 de la mañana mientras que el de vuelta se toma en la misma parada, a las horas en punto, saliendo el último a las cinco de la tarde. El precio de ida y vuelta es de 360 pesos (unos 6 euros) por persona.

LLEGADA AL PARQUE:

El bus te deja en el centro de visitantes dónde el primer paso es sacar tu entrada. Puedes hacer cola para las taquillas si pagas en efectivo o para los cajeros automáticos si pagas con tarjeta. Una vez tengas tu pase, tiene que ir hacia el embarcadero dónde tomarás otro bus que te llevará dentro del parque.

Camino del centro de visitantes al inicio del sendero de las cataratas

EL BUS DE DENTRO DEL PARQUE:

– Parada 1: Sendero Macuco (DE PAGO): se trata de un sendero por dentro de la Selva, es decir, estilo trekking, sin pasarelas, ni nada adaptado que haces junto a un guía para conocer la selva y su fauna. Hay que pagar por la excursión (yo no lo he hecho).

– Parada 2: Sendero o Trisha das Cataratas: caminata moderada de 1,2Km de extensión que ofrece vista de las cataratas desde distintos lados. Es una pasarela de madera, fácil y apta para todo el mundo. Por el camino encontrarás coatíes en busca de comida o de todo lo que puedan agarrar así que no sueltes tu mochila y sobre todo no les ofrezcas comida.

Vistas desde uno de los miradores, al inicio del sendero

LA GARGANTA DEL DIABLO:

Primero la verás desde lejos y te quedará un tramo de escaleras finales hasta llegar (hay otro acceso directo con ascensor para quién lo necesite). Llegados a este punto, ves sacando el chubasquero porque aunque parezca que no te vas a mojar, ¡ya te digo yo que sí! Así que mentalízate para dejar tu dignidad y el postureo a un lado, envolverte en un trozo de plástico anti glamour, muy útil para los humanos (menos para el planeta) y saca tus mejores armas (palo selfie, gopro, cámara angular o el mango de la escoba) para intentar sacarte la foto (sin gente) que dará fe de tu paso por las cataratas.

La Garganta del Diablo, lado Brasil
Vistas del camino de vuelta (si lo haces a pie y no en ascensor) encontrarás varias plataformas con menos gente

LO QUE NADIE TE CUENTA Y ALGUNA RECOMENDACIÓN:

Visitar las Cataratas del Iguazú en temporada alta o en fin de semana puede convertirse en un infierno y nunca mejor dicho. Antes de llegar, me había imaginado a mí misma paseando sola por una pasarela casi sin transeúntes, con el sonido del agua de fondo, reactivando mis sentidos y conectándome con la naturaleza pero nada más lejos de la maldita realidad. Y es que dar dos pasos seguidos se ha convertido en misión imposible de la cantidad de gente que había. Después de tardar el doble del tiempo previsto en recorrer la pasarela, esquivando niños, ancianos, grupos de turistas y todo lo que te puedas imaginar, he conseguido llegar al último tramo para contemplar la maravillosa Garganta del Diablo. Pero ya dicen que no hay nada regalado y llegar hasta al final, poder sacarme una foto y sobre todo salir de allí, se ha convertido en una carrera de obstáculos que ríete de las misiones de Rambo. Porque aquí, todos quieren llegar los primeros y nadie está dispuesto a quedarse sin foto.

En vista a mi experiencia te puedo recomendar:

Evitar visitar las Cataratas en fin de semana, puente o festivo, especialmente si vas en temporada alta.

No vayas a primera hora porque aquí lo de que: “a quién madruga, Dios le ayuda”, no se aplica. O al menos a mi, me ha salido el tiro por la culata, quizás porque es fácil que se me peguen las sábanas y porque lo de rezar no es lo mío. El caso es que cuando ya me iba, sobre la una del mediodía, aquello empezaba a ser transitable así que te puedes ahorrar el madrugón y todo lo demás. Tienes hasta las cinco de la tarde para pasear y sacar ocho mil de fotos, sin esquivar antes a cinco millones de turistas. Desde luego, no tendrá el mismo mérito pero seguro que lo vas a disfrutar más 😉

Más información, fotos y vídeos en mis stories destacadas de Instagram!

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